
Revista Colombiana de Neumología Vol. 37 N° 2| 2025
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Dick Erickson Saavedra Mori | Sergio Leonel Carpio Cárdenas | Heriberto Arévalo Ramírez
Entre las enfermedades concomitantes en los
pacientes con bronquiectasias post tuberculosis el
34.1% desarrolló otra patología PTLD con patrón
espirométrico obstructivo, como EPOC en el
19.5 % y bronquitis crónica 12.2 % como los más
frecuentes. Estos pacientes antes de la infección
por Mycobacterium tuberculosis no presentaban
antecedentes de haber padecido enfermedades
pulmonares; por otra parte, en el 4.9 % presentó
otra patología crónica como la diabetes mellitus. En
el estudio de Dhar y col., 2019 (19), se evidenció
que el 15.6 % padecía diabetes mellitus, y el 37.4%
obstrucción bronquial crónica. Llanos-Tejada en
2010 (20), evidenció alteración espirométrica con
patrón obstructivo reversible en el 28.82 % de los
pacientes estudiados, identicando la presencia de
patología bronquial secuelar a tuberculosis. Por otra
parte, los estudios de Bak, So Hyeon y col. 2018 (21)
y de Jin, Jianmin y col. 2018 (22), mencionan que las
bronquiectasias pueden aparecer posterior a cuadros
de EPOC, estando presente hasta en el 69 % de los
pacientes con esta condición.
En aquellos con tuberculosis previa y que presentan
EPOC, las bronquiectasias suelen ser más graves.
Demostrar cuál de las patologías secuelares post
tuberculosa se desarrolló primero en los pacientes
durante los años de estudio es casi imposible.
Debido a las limitaciones en cuanto a herramientas
diagnósticas, los pacientes con bronquiectasias post
tuberculosis, en un inicio tuvieron diagnósticos
presuntivos de otras enfermedades pulmonares
obstructivas como bronquitis crónica o EPOC,
recibiendo tratamiento sin mejoría alguna; esta
confusión fue debido a que estas patologías también
cursan con tos crónica con expectoración y con
criterios espirométricos de patrón obstructivo. Sin
embargo, los criterios espirométricos no permiten
diferenciar entre estas enfermedades, por lo que, en
la actualidad con la incorporación de la TAC de tórax
se permitió identicar la presencia de bronquiectasias
secuelares de forma única o con presencia de otra
patología con patrón espirométrico obstructivo como
es el caso de la EPOC. Así mismo, se identicó que
la interacción entre ambas enfermedades secuelares
en nuestro estudio es solo del 19.5 %, por lo que,
identicar los factores que conllevan al desarrollo de
ambas patologías en pacientes post tuberculosis es
otro desafío a considerar en futuras investigaciones.
El rango de tiempo más frecuente para la
documentación de bronquiectasias posterior al alta
del tratamiento de tuberculosis pulmonar fue entre
1 a 11 años en un 63.4%, seguido de 12 a 22 años en
un 24%. Según el estudio de Jaramillo de 2014 (1), el
tiempo en que se presentan las manifestaciones de una
secuela pulmonar, una vez concluido el tratamiento
antituberculoso, ocurría en una media de 13.53 años
para el Grupo I y de 30.88 años para el Grupo II de
su estudio, teniendo en cuenta que el Grupo I recibió
tratamiento antituberculoso sensible, y el Grupo II
recibió tratamiento antituberculoso de segunda línea
por resistencia. En nuestra población, los pacientes
en un inicio eran catalogados con bronquitis crónica,
debido a que no se contaba con la disposición del TAC
de tórax y por la baja sensibilidad de la radiografía
de tórax, muchos casos no eran identicados hasta
estadios más severos de la enfermedad. Otro motivo
que puede explicar la amplitud en los años que se
demoró para detectar bronquiectasias secuelares en
algunos pacientes, puede deberse en que algunos
completaron su tratamiento antituberculoso y no
acudieron al Hospital II-2 Tarapoto, hasta presentar
síntomas signicativos como disnea o hemoptisis.
Justicaron su acción por lejanía y la deciencia de
recursos económicos para movilizarse y acudir al
nosocomio.
Los síntomas más frecuentes encontrados en
los pacientes con bronquiectasias post tuberculosis
fueron tos productiva en un 82.9 %, y dolor torácico
en un 41.5 %. Otros síntomas fueron disnea en
43.9%, hemoptisis en el 29.3 % de los pacientes y
solo el 12.2 % presentó tos seca. Estos resultados
fueron diferentes al estudio de Nega, Berhanu y
col. de 2019 (23), donde identicaron que el 59 %
presentaba hemoptisis, el 49.9 % disnea, 36.4 % tos
productiva, y el 27.3 % tos seca y dolor en el pecho.
En cambio, en el estudio de Jaramillo de 2014 (1), los
datos encontrados son parecidos a nuestro estudio,
donde se identicó que el 79.55 % presentaba tos
productiva, el 40.91 % disnea y el 20.45 % presentaba
cuadro de hemoptisis. La diferencia entre las
manifestaciones clínicas identicadas puede deberse
a factores propios de la población estudiada, por su
parte Nega, Berhanu y col. en 2019 (23), evaluaron a
22 pacientes con bronquiectasias en Etiopía, de los
cuales 20 presentaban antecedente de tuberculosis
pulmonar. En cambio, Jaramillo (1) evaluó a 44